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Tu próximo vestido hablará con tu smartphone

En 1801 ningún ser humano habría sido capaz de imaginar un dispositivo como el PC pero fue precisamente ese año cuando uno de los ancestros de nuestras actuales computadoras vio la luz. En una feria industrial de París, el inventor y empresario francés Joseph Marie Jacquard mostraba por primera vez al mundo su prototipo de telar programable, una máquina que simplificaba el tejido de patrones y dibujos en las telas.

Su nombre ha quedado grabado para siempre en la historia de la automatización y la revolución industrial pero también ha servido para bautizar una de las divisiones más punteras de Google, un proyecto que busca crear tejidos inteligentes que, en un futuro cercano, nos permitirán interactuar cuan nuestros dispositivos electrónicos sin tener que tocar botones o el cristal de la pantalla.

La primera aplicación comercial de esta tecnología verá la luz el próximo año. La compañía Levi’s se ha aliado con Google para lanzar Commuter x Jacquard, una chaqueta vaquera de apariencia normal pero que incluye un sensor táctil y varios botones en la manga izquierda.

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Tan sólo deslizando el dedo por su superficie es posible controlar el volumen de la música, descartar notificaciones o mensajes u obtener direcciones paso a paso hasta llegar al destino mientras se pedalea o conduce por la ciudad. A pesar de tener toda esa electrónica integrada la chaqueta puede lavarse sin problemas. El botón de la manga incluye varios sensores y luces para indicar diferentes estados de funcionamiento pero por lo demás, es una chaqueta corriente.

Es sólo un ejemplo de lo que podremos esperar en la ropa de la próxima década. La moda seguirá cambiando cada temporada, como hasta ahora, pero lo hará apoyada por una tecnología cada vez más evidente.

Otro modelo al que mirar para entender los cambios que vienen: el espectacular vestido de Claire Danes en la última gala del Museo Metropolitano de Nueva York, un vestido largo creado por el diseñador Zac Posen de apariencia normal pero que puede iluminarse con luces LED y fibra óptica al pulsar un discreto botón gracias a 30 pequeñas baterías cosidas alrededor de la cintura. Este tipo de experimentos con luz y tela ya se habían hecho con anterioridad pero siempre en entornos claramente tecnófilos. Posen, por ejemplo, colaboró con Google para reinventar el vestido negro corto tradicional, un imprescindible en cualquier armario, añadiendo también patrones cambiantes de luces LED.

“Hay enormes posibilidades para el futuro de la moda cuando se mezcla con la tecnología”, apuntan las diseñadoras turcas Ezra y Tuba Çetin. Juntas han creado el “vestido mariposa”, un traje de fiesta coronado por una docena de mariposas aladas que saltan y revolotean alrededor de la persona que lo lleva puesto. Todo el movimiento está controlado por una placa Edison de Intel, un pequeño ordenador del tamaño de una caja de cerillas con un consumo de energía muy bajo y que puede programarse para realizar cualquier tarea.

Es la misma plataforma que se ha utilizado para crear el vestido araña, una creación con aire esquelético que se extiende de forma agresiva para expandir el espacio personal reaccionando al estado emocional de quien lo lleva puesto.

Robotic Spider Dress [Intel Edison based] // 2015 teaser from Anouk Wipprecht on Vimeo.

Estos proyectos son, de momento, más arte que moda pero como ocurrió con el telar de Jacquard, no tardaremos en ver aplicaciones mucho más sorprendentes que todavía no somos capaces de imaginar. La tecnología, al fin y al cabo, combina con todo.




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