Tecnologías que nos resistimos a abandonar

Cinco tecnologías clásicas que nos resistimos a abandonar

La tecnología ha conseguido cosas con las que ni tan siquiera soñábamos hace una década.

Ahora no necesitamos guardar las cosas en formato físico, ni tan siquiera ocupar espacio en nuestros ordenadores gracias a Cloud; podemos fotografiar con nuestros smartphones de última generación, llamar, enviar correos electrónicos e incluso prescindir del GPS del coche.

No nos preocupa el fax o la impresora, porque ya lo enviamos todo en PDF, y tampoco el teléfono si me apuras, porque llamamos con apps de mensajería o a través de videollamada; trabajamos en grupo y modificamos un documento en paralelo entre diez personas, y vuelven los arcade bar porque no solo era echar una partida, sino tomarse una copa con los amigos un viernes por la noche haciendo algo distinto…

Las nuevas tecnologías han traído cosas sorprendentes, ¿pero sabías que todavía quedan algunas tecnologías clásicas que se resisten a jubilarse? ¡Vamos a ver cuáles siguen entre nosotros!

Tecnologías que nos resistimos a abandonar

CDs y disquetes: de los noventa a la eternidad

En 2016, cuando ya empieza a ser raro eso de comprarse un juego en versión física, todavía existen reductos de seres clásicos que sobreviven en sus hogares alrededor de montañas de disquetes de 3,5 pulgadas y otros formatos de los ochenta y noventa. Sus descendientes directos, los DVDs y Blu-Rays son aún algo más habituales, y todavía mantienen un porcentaje notable del público que colecciona películas, música o videojuegos.

El eterno libro de papel

Allí por mediados del siglo XV, cuando Johannes Guttenberg imprimió el Misal de Constanza, la imprenta y el papel eran una maravilla de la técnica; en los cinco siglos siguientes, la cosa avanzó a pasos agigantados: en especial, en el siglo XX, con la imprenta electrónica y la digital; pero es la aparición de la tinta electrónica aquello que no solo permitió crear eReaders, sino amenazar con que se iban a comer todo el mercado. Por ahora, pese a ser una alternativa más cómoda y ecológica, el mercado sigue dominado por el papel, pero, ¿quién sabe? ¡Habrá que ver si seguimos resistiéndonos unas décadas más o terminamos por dar un giro de ciento ochenta grados a la forma de propagar conocimiento!

La vida eterna del vinilo

Con un tocadiscos revitalizado en 2016 (como demuestran Sony o Technics con la renovada popularidad de este producto), la compra de vinilos en tiendas de discos y a través de la red ha sido un fenómeno que nunca ha decaído. En este caso, el sonido analógico también alcanza el casete, que los expertos siguen afirmando que les da mil vueltas a las versiones digitales, más empobrecidas frente a un vinilo sin ruido de fondo, que reproduce a un nivel y con unos matices incomparables.

¿El problema? Por un lado, el equipo y, por el otro, la degradación (mayor o menor) de casetes y vinilos tras cada reproducción. ¡Ah, claro! Y el precio de los mismos, que también suele ser notablemente más elevado. ¡Pero no será tanto lío si miles de aficionados y aficionadas siguen moviendo agujas y cintas electromagnéticas!

El asesinato del fax y el teléfono

Con la llegada de internet y la banda ancha hubo inventos que la tecnología se ha encargado de renovar. Uno de ellos es el fax, cuyo uso debería ser minoritario entre correos electrónicos y archivos en PDF. Pero sobrevive. ¿Por qué? La razón principal es que, a nivel empresarial, en muchos países mantienen una garantía legal, si bien en un porcentaje cada vez mayor se soluciona a través de aplicaciones online de fax virtual. Son… esas típicas incongruencias sobre las que todos nos preguntamos, pero a nadie se le ocurre adaptar las leyes lo suficiente rápido.

Con el teléfono, a su vez, ocurre algo muy similar, ¿no crees? Poco a poco, las tarifas de datos en los smartphones, el uso masivo del WiFi (y quizá LiFi en poco tiempo, ¿lo recuerdas?) y los programas de videollamadas están arrinconando al teléfono tradicional. ¿Qué ocurrirá? ¿Acabaremos hablando todos a través de internet? El cable submarino de 9.000 kilómetros de largo que Google ha instalado entre EEUU y Japón… puede ser un buen indicativo.

Y hablando de teléfonos… ¿Todo son smartphones?

¡Pues no! Aunque sea difícil resistirse a comprarse un smartphone de última generación como los de ASUS, hay un perfil bastante extenso que prefiere una larga batería para llamadas que un smartphone. ¿Por qué? Precio y consumo de batería. El usuario habitual son personas mayores de sesenta años, pero también ejecutivos y profesionales que utilizan una segunda línea y hablan muchas horas al día a través del teléfono.

¡Y si eso os parece raro, imaginaos que todavía hay gente que hace fotos con una cámara Polaroid! ¡Con nuestros smartphones, que pesan una décima parte, en el bolsillo e Instagram esperando para que todo el mundo vea tu foto!

Bueno, será que lo clásico también tiene su punto… ¿no?

 




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